Los secuestros han reducido en Colombia pero la extorsión está en aumento

En el año 2000, Colombia estaba plagado de secuestros, donde se reportaron más de 3,500 incidentes a las autoridades colombianas durante el año. El movimiento de guerrilla más grande de Colombia, las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) cometió secuestros políticos, mientras que grupos delincuentes hicieron secuestros por dinero de rescate contra propietarios de negocios, rancheros y profesionales. Estos criminales contaban con la infraestructura, los conocimientos y la motivación para retener a las víctimas secuestradas durante meses, incluso años, mientras negociaban el pago de rescate. Por lo general, mientras más largo era el secuestro, más alto era el pago de rescate.   

Avanzado hasta el día de hoy: el FARC ha negociado un tratado de paz con el gobierno, pero los delitos siguen siendo un problema. En 2016 solo se reportaron 199 secuestros a las autoridades, mientras que en 2017 el número se redujo a 190. Evidentemente la amenaza de secuestros ha cambiado drásticamente desde esos días oscuros de 2000, pero los secuestros no han desaparecido completamente. Aunque las cifras son relativamente bajas, los grupos delincuentes siguen usando los secuestros para generar ingresos, particularmente en las áreas rurales como el norte de Santander, Valle del Cauca, Arauca y Chocó. 

La amenaza física de secuestros exprés
También existe la posibilidad de que los antiguos guerrilleros del FARC recurran al crimen, incluyendo secuestros, como medio para mantenerse a sí mismos. Aunque ya no tienen la infraestructura para retener a las víctimas durante meses a la vez ni la motivación política para hacerlo, los secuestros criminales de corto plazo, generalmente llamados secuestros exprés, siguen ocurriendo. Aunque los montos de rescate pagados pueden ser bajos de acuerdo a las normas históricas, el peligro físico de un secuestro exprés es muy real y estos incidentes pueden terminar en tragedia.

Los casos de extorsión están en aumento
Aunque los secuestros en general son relativamente bajos, el número de extorsiones en Colombia ha aumentado. En 2016 se reportaron casi 4,800 a las autoridades. En 2017 el número aumentó a más de 5,000. Muchas llamadas de extorsión originan en penitenciarías de Colombia y, en un caso, la policía identificó un teléfono celular que un preso había usado para hacer 250 llamadas al día, amenazando gente y exigiendo pago. Los extorsionistas han amenazado a comunidades rurales en Guaviare and Caquetá, mientras que grupos criminales en Medellín, Tumaco, Arauca, y Bogotá han llamado para ofrecer protección a cambio de dinero.

La seguridad mejora pero queda trabajo por hacer
Colombia ha tenido grandes progresos en el área de seguridad y ha terminado la insurgencia de la guerrilla más prolongada de las Américas. Sin embargo, al igual que otras regiones de América Latina, los grupos de delincuencia organizada siguen operando. Aunque los secuestros y extorsiones continúan proporcionando fuentes de ingresos para esos grupos, tanto las personas individuales como los negocios deben asegurarse de adoptar estrategias prudentes de control de riesgos para evitar ser víctimas de estos delitos.